Cada hilo conecta un hogar con quien puede ayudarlo.
Todo-Lo nació de una idea simple: en Paraguay todo se resuelve por WhatsApp. No queremos cambiar eso — queremos hacerlo mejor.
Por qué existimos
Miles de profesionales talentosos — plomeros, electricistas, pintores, jardineros — trabajan de manera informal. Sin una forma fácil de conseguir clientes, de cobrar con orden, ni de crecer. Y del otro lado, cada hogar conoce la escena: se rompe un caño un sábado a la noche y empieza la cadena de "¿alguien tiene el contacto de un plomero?".
Todo-Lo conecta esos dos lados. El cliente le escribe a Todo-Ló como le escribiría a un amigo — en castellano, en guaraní o en jopará. Todo-Ló busca al profesional verificado más cercano, coordina el presupuesto, agenda, cobra y emite la factura. Sin app, sin papeleo, sin complicaciones.
"En Paraguay, todo se resuelve por WhatsApp. No queremos cambiar eso — queremos hacerlo mejor."
— El equipo de Todo-Lo
Quiénes lo hacemos
Todo-Lo lo fundó una pareja paraguayo-sueca que vio el mismo problema desde dos lados. Una abogada paraguaya, que conoce por dentro la realidad legal y cultural del país — lo que necesita una familia en Lambaré cuando algo se rompe, y lo que necesita el plomero para poder responder sin perder tiempo ni plata. Y un ingeniero de software, que sabe cómo construir la tecnología que lo hace posible: inteligencia artificial conversacional, cobros y facturación electrónica, todo dentro de WhatsApp.
No tradujimos un producto europeo al castellano. Construimos algo que solo tiene sentido acá — donde WhatsApp es, para la mayoría, la puerta de entrada a internet, y donde la distancia entre el talento y la oportunidad es más grande.
Por qué el ñandutí
Nuestra marca se inspira en el ñandutí, el tejido tradicional paraguayo. Cada hilo, por su cuenta, es apenas un hilo. Juntos forman una red — y esa red es exactamente lo que hacemos: conectar, hilo por hilo, a cada profesional con un hogar que necesita una mano. Una red de confianza tejida a mano.
A dónde vamos
Arrancamos con los oficios del hogar, pero la idea es más grande. En Paraguay hay muchísima gente con un talento que otros necesitan y pagarían por él — desde el jubilado que sabe de jardinería hasta la vecina que hace las mejores tortas del barrio. Queremos darles una vitrina, un cobro ordenado y una factura, para que ese talento se convierta en un ingreso.